Crisis de Ucrania: Una perspectiva latinoamericana
Dic-15-04 Por Rosendo Fraga

Ucrania es un país importante en Europa. De la Unión Europea (UE) de los 25, sólo es superada en población por 4 países (Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia) y en territorio supera a todos.

Si bien su desarrollo económico promedio es bajo -como lo muestra su ingreso per cápita, uno de los menores de Europa- tiene un agro con muchas posibilidades y desarrollos industriales importantes en el sector del transporte -los aviones de carga de mayor capacidad son ucranianos- y desarrollos importantes en el campo de la alta tecnología, como lo muestra el acuerdo que ha firmado con Brasil en materia de cooperación en tecnología de vectores.

Con este país sucede lo mismo que con Rusia, que tiene un rol estratégico aunque su peso económico no sea relevante.

Cabe recordar que al disolverse la URSS, Ucrania quedó como la tercera potencia militar del mundo, dado que constituía la primera línea del despliegue militar soviético frente a Europa.

Acuerdos de cooperación con la comunidad internacional y en especial con los Estados Unidos, permitieron desmontar en forma no conflictiva, la capacidad en armas de destrucción masiva que tenía el país, pero ha quedado una capacidad tecnológica importante para su uso en el campo civil.

Ucrania tiene una población que hoy es un tercio que la de Rusia e históricamente ha sido una nación que ha estado entre ella y Europa.

Para Rusia, perder la influencia -o el control- de Ucrania, constituye una amenaza estratégica y ello explica la política asumida por Vladimir Putin, quien además teme el modelo de movilizaciones populares como detonantes de crisis políticas, dado que no sólo en Chechenia sino en varias regiones de Rusia existen tensiones que pueden estallar.

Puede ser un error interpretar la crisis de Ucrania simplemente como un resurgimiento de la extinta guerra fría, la tendencia histórica de Moscú por controlar dicho país, un conflicto entre autoritarios o democráticos, una puja entre pro-rusos y pro-europeos o una reaparición de la histórica puja entre el este y el oeste del país.

Todos estos factores juegan un rol en la crisis, pero puede ser peligroso intentar reducirla a uno sólo de ellos.

Como evidencias de la complejidad, baste citar que el gobierno pro-ruso de Leonid Kuchma que está dejando el poder, envió tropas a Irak, siendo el tercer contingente militar en el país, después del británico y el polaco y que recién fue retirado por el congreso, cuando el gobierno pro-ruso perdió el control de la situación.

Además, los dos candidatos que confrontaron el "oficialista pro-ruso" Viktor Yanukovitch y el "opositor pro-europeo" Viktor Yushchenko, fueron ambos primeros ministros del mismo presidente Kuchma.

La alternativa de que haya sido un fallo de la Suprema Corte que convoque a una nueva elección presidencial para el 26 de diciembre, parece ser una solución posible, que evita al país el riesgo de perder el cauce institucional y la democracia.

Es que la democracia de la "calle", que fue vista con simpatía cuando se trató de movimientos contra los gobiernos militares en América Latina o el autoritarismo comunista en Europa Central y Oriental, puede convertirse en un modelo de acción que termina acentuando la fragilidad y la ingobernabilidad de la democracia.

El comenzar el siglo XXI, en cuatro de los veinte países de América Latina, se produjeron movimientos de protesta violenta en la calle, que dieron por tierra con gobiernos electos democráticamente en cuatro países: Ecuador, Argentina, Haití y Bolivia.

En la periferia de Europa, los movimientos de protesta que dieron por tierra con el gobierno de Georgia y los que provocaron la crisis de Ucrania, muestran un punto de contacto en razón de que la calle comienza a convertirse en ámbito de decisión política en lugar del campo institucional.

Podrá decirse que el autoritarismo en la periferia de Europa y la pobreza en América Latina, justifican que la gente asuma estas actitudes, pero ellas terminan lesionando el funcionamiento de las instituciones democráticas y es desde esta perspectiva, que dentro de una situación compleja e incierta, Ucrania parece haber encontrado la mejor solución posible para su crisis, con el fallo de la Suprema Corte que ha convocado a una nueva elección para el 26 de diciembre.

América Latina y la Europa Oriental, son la periferia de Occidente pero Occidente al fin y es desde esta perspectiva que resulta de interés observar los fenómenos políticos y sociales que tienen lugar en ambas regiones del mundo.

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