Václav Havel y el Premio Nobel de la Paz
Jul-27-04 -Por Rosendo Fraga

Václav Havel, ex disidente anticomunista que llegó a ser Presidente de la República Checa y figura internacional que encarna la lucha no violenta por la libertad y la democracia, ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz.

Representa a la vez el símbolo y la acción de la llamada "Revolución de Terciopelo" que en su país en 1989, concretó en la realidad estos ideales y valores de la no violencia, con los cuales llevó adelante la lucha contra el totalitarismo.

Esta identificación con los valores de la libertad y los derechos humanos, han caracterizado su vida, como dirigente político, jefe de estado y a través de sus obras literarias en el campo del arte, el que constituyó su primer campo de expresión.

Durante el régimen comunista que sufrió la Republica Checa, Havel fue uno de los miembros más activos en la defensa de la libertad y los derechos humanos. Su testimonial compromiso con estos valores, lo llevaron a verse privado de su libertad durante un prolongado período y a ver revocados sus derechos civiles.

A lo largo de dos décadas, fue controlado por la policía secreta del régimen, encarcelado y sometido a arresto domiciliario.

Aunque sufrió prisión durante cinco años, rechazó la oferta de abandonar su país prefiriendo seguir participando de las actividades de los disidentes, aún a riesgo de volver a ser encarcelado.

Comenzó a involucrarse en la vida política en la segunda mitad de los años cincuenta, cuando como un escritor principiante, pronunció un discurso comprometido en el Congreso de Escritores de Checoslovaquia. En la década siguiente su actividad aumentó, con lucidas críticas públicas sobre la opresión que estaba viviendo su país. Durante la llamada "Primavera de Praga" en 1968, actuó con decisión, por lo cual sufrió la represión consecuente durante el período de la llamada "normalización" impuesta por el régimen comunista.

En enero de 1977, tuvo un rol destacado al redactar la llamada "Carta 77", el texto que dio nombre y definió el carácter de la disidencia de los ciudadanos checoeslovacos.

Este movimiento se basó en un pluralismo abierto al diálogo que buscaba incluso materializarse entre los distintos sectores de la sociedad de su país y el gobierno comunista.

Havel se convirtió en el líder espiritual de la lucha para lograr que Checoslovaquia volviera a formar parte de la comunidad de las naciones democráticas de Europa.

En abril de 1979, fue cofundador del Comité de Defensa por los "Perseguidos Injustamente", lo cual le acarreó otro período en prisión.

En la segunda mitad del año 1980, durante la época de la "perestroika" soviética, en la cual la URSS se abrió al diálogo con el mundo democrático, la sociedad checoeslovaca comenzó a mostrarse cada vez más insatisfecha con el régimen comunista. Mientras sólo algunos cientos de ciudadanos habían firmado el manifiesto de la "Carta 77", el reclamo de mayores libertades llamado "Diversas Sentencias", del cual Havel fue co-autor, llegó a ser firmado por decenas de miles de personas.

La movilización de la conciencia ciudadana, fue la constante en los textos que escribió en esos años, ya fueran obras de teatro en su condición de dramaturgo, ensayos o artículos. Todo este clima fue plasmando en las manifestaciones estudiantiles que el 17 de noviembre de 1989, al conmemorarse el medio siglo del cierre de las universidades checas por al nazismo.

La demostración no violenta fue reprimida y dispersada con brutalidad por las fuerzas de seguridad. La reacción de la sociedad civil fue importante, con masivas protestas y fueron encuadradas por el "Foro Cívico", liderado entre otros por Havel, el que les dio forma orgánica.

En las últimas semanas de 1989, fue propuesto como candidato presidencial por el Foro Cívico y el 29 de diciembre de ese año es electo Presidente de Checoslovaquia.

Los valores más relevantes en la vida y los trabajos de Havel han sido su identificación con las personas, los derechos humanos y el bienestar de los ciudadanos. En la Checoslovaquia democrática de la que fue el primer Presidente tras la caída del comunismo, no los abandonó, sino que los llevó a la práctica hasta que dejó el cargo el 2 de febrero de 2003.

Desde esta nueva posición, realizó intensas gestiones para lograr en diversos países del mundo la libertad de los presos por razones de conciencia, apoyando a las organizaciones internacionales que defendían los derechos humanos y manteniendo contacto con disidentes que luchaban contra regímenes autoritarios, como fueron los casos de los gobiernos de Milosevic en Serbia, Lukashenko en Bielorrusia, Castro en Cuba y apoyando a las organizaciones de exilados de países como Corea del Norte, China, Birmania y Vietnam.

No perdió oportunidad durante los más de diez años que fue Presidente, de reclamar contra la persecución de los acvtivistas de los derechos humanos y proponer a varios de ellos para que les fuera otorgado el Premio Nobel de la Paz.

Uno de los aspectos constantes en la prédica de Havel, fue el énfasis puesto en la defensa de los derechos de las minorías étnicas. Un ejemplo de ello fue su acción para hacer justicia por el aniquilamiento de la minoría de rumanos-checos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1998, presentó un proyecto denominado "El fenómeno del Holocausto", que buscó promover el debate contra los prejuicios que provoca la intolerancia étnica.

Otro de sus temas centrales ha sido el de la responsabilidad global por la situación del mundo y su futuro. Esta preocupación se concretó en la iniciativa de Havel junto con las fundaciones Elie Wisel y la Fundación japonesa Nipón (dirigida por Yohei Sasakawa), para organizar las conferencias que con la denominación de "Foro 2000" se vienen realizando anualmente en Praga desde 1997.

Estas conferencias han reunido a personalidades distinguidas con el Premio Nobel, políticos que han intentado llevar adelante soluciones pacíficas para los conflictos bélicos, destacados intelectuales y académicos, junto con escritores, artistas y economistas, para determinar el diagnóstico de los problemas más graves del planeta y entrar en el nuevo milenio buscando encauzar sus soluciones. A estas conferencias se ha sumado después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, una reunión anual para promover el diálogo interreligioso.

Havel es también recordado por sus esfuerzos para promover el diálogo entre los representantes de instituciones y organismos internacionales y los grupos y asociaciones que se oponen a la globalización. En oportunidad de la Asamblea Anual del Banco Mundial y el FMI que se realizó en Praga en el 2000, Havel logró concretar una mesa de discusión entre las autoridades de estos organismos internacionales y los líderes de las organizaciones más relevantes del movimiento antiglobalización.

Por estas razones, Václav Havel es merecedor del Premio Nobel de la Paz, para el cual está siendo nominado desde diversos países del mundo.

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