Ciclo de cine checo en Buenos Aires
May-26-04 Por Rosendo Fraga

En la tercera semana de mayo, se proyectó en Buenos Aires un ciclo de películas del director checo Vladimir Michalek.

El evento tuvo lugar en el Teatro San Martín, que viene cumpliendo un rol importante al crear un puente entre culturas y países a través de la cinematografía. Por ejemplo este ciclo, sucedió a otro integrado por documentales finlandeses.

El cine checo ha tenido varias películas de éxito en el circuito comercial en los últimos años en Buenos Aires, como "Kolya", pero no se había exhibido ninguna película de este director. Nacido en 1956 en una localidad del interior de su país (Mladá Boleslav), estudió entre 1987 y 1992 -período en el cual se gesta y desarrolla la "revolución de terciopelo" que lideró el dramaturgo y después presidente Václav Havel- de donde egresó como documentalista.

"Sekala debe morir" es una película de 1998, que tiene como trama un drama en un pueblo rural del país, durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Los granjeros que concentran la propiedad, se ven amenazados por el hijo natural de uno de ellos, que retorna a su pueblo convertido en informante y colaborador de los nazis. Dedicándose a las venganzas personales por las humillaciones sufridas en la niñez, realiza todo tipo de crueldades y arbitrariedades y despoja a los granjeros de sus propiedades.

La conspiración de éstos para terminar con la amenaza, lleva a una aguda situación dramática que termina en tragedia, en la cual se ve envuelto un perseguido político, que se ha refugiado circunstancialmente en el pueblo.

Las debilidades y bajezas humanas están pintadas con toda intensidad, las diferencias sociales en las zonas rurales del país, el odio entre católicos y luteranos que se mantiene a través de los siglos, la hipocresía religiosa y la importancia de la iglesia católica a través de un sacerdote que es el personaje más moral del lugar. La fotografía es excelente y las tomas de la iglesia ocupan un lugar central en el lenguaje cinematográfico.

"Luces perdidas", es un film de dos años antes (1996), pero cuya trama se desarrolla casi medio siglo después, a finales de los años ochenta, cuando el régimen comunista pugna por mantenerse habiendo perdido el sustento inicial. Nuevamente es un pueblo rural, donde un sacerdote católico enfrenta todo tipo de adversidades para mantener abierta su iglesia, frente a las amenazas del poder político comunista. Es seguido por un pequeño núcleo de fieles, entre quienes se destaca por su moralidad un ex noble que se llama Kinsky, el mismo nombre que en la película anterior utiliza para un personaje repugnante, un enano que secunda al villano central.

Nuevamente la fotografía de las zonas rurales es excelente y muy elocuente y las vistas de las Iglesias ocupan un lugar central, con el trasluz como un eje central de la imagen.

Reitera las características de las zonas rurales del país, con "Praga" como lejano centro del poder a donde hay que recurrir para las decisiones. Como en la película anterior, el sacerdote es el personaje más moral del reparto. El comunismo es una cáscara ya vacía cuyos gestos son obedecidos cada vez con menos temor, mientras la jerarquía eclesiástica convive con el régimen.

"La muerte del ángel" es una película de Michalek del 2000, que refleja la vida marginal en la Praga contemporánea. Ahora el comunismo es un pálido reflejo, cuyos ecos llegan difusos del pasado, sin tener mayor significado para las nuevas generaciones que parecen moverse en un mundo sin valores y con los lazos familiares rotos. Es un escenario totalmente distinto a la República Checa rural de los dos films anteriores.

Nos muestra la parte sórdida de Praga, como la tienen todas las ciudades, con personajes que viven marginalmente en un mundo de amoralidad.

Como en los dos films anteriores, la religión católica está presente, aunque en este caso mucho más débilmente, pero el robo de una imagen religiosa para ser vendida a anticuarios de Alemania es el inicio de la película, que tiene también una de las secuencias en una iglesia abandonada, siendo quizás este el único "leit motiv" de las tres películas en términos de imagen.

El problema de la droga, que arrasa a los jóvenes marginales, es la trama central, que termina trágicamente. El "jet checo" es una fórmula química de una droga de gran potencia que es motivo de interés de los traficantes. Una de las ciudades más bellas del mundo como es Praga, acá aparece convertida en un suburbio sórdido, desconocido para cualquier turista, pero identificable como un tipo universal.

Este ciclo adquiere significación como ejemplo de cómo la cultura puede establecer puentes entre países lejanos, con historias y características diferentes. Pero este comentario es pertinente días antes que en la capital de la República Checa comience un mes de eventos centrados en las figuras del escritor checo de lengua germana por excelencia que es Franz Kafka y el escritor argentino más universal que es Jorge Luis Borges, lo que constituirá un nuevo y renovado puente entre la Argentina y la República Checa.

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