Europa Central y Oriental y América Latina
por Rosendo Fraga, Jul-02-03

La reciente cumbre de la Unión Europea (UE) realizada en Tesalónica (Grecia) , ha permitido visualizar una vez más su extensión. No sólo con la incorporación de los 10 nuevos miembros, sino con la posibilidad de que la ampliación siga no solamente por los Balcanes y Turquía, sino que también comprenda a los países de Europa Oriental.

El fenómeno de la ampliación de la UE, permite reflexionar sobre las similitudes y diferencias entre dos regiones del mundo muy distantes geográficamente y con procesos históricos muy diferentes, como son América Latina y Europa Central y Oriental.

Un ejercicio interesante, es comparar el ingreso per cápita que tienen los países de ambas regiones, para constatar que pertenecen a una categoría económica semejante. A la cabeza de América Latina está Uruguay, con 6.130 dólares, - pese a la crisis que está sufriendo,- muy cerca de la República Checa, con 5.580. Hungría con 5.130, tiene un ingreso per cápita semejante al de Chile, con 4.820.

A su vez Brasil con 4.790 está muy cerca de Polonia con 4.590. Estonia con 4.050 y Eslovaquia con 3.780, están levemente por encima de México con 3.700 y Venezuela con 3.480, los que a su vez lo están de Lituania con 3.420 y Letonia con 3.240.

Estos siete países de Europa Central y Oriental que se incorporan a la UE -que tienen casi el 90% de la población total de los 10 países que van a ingresar-, están entre 6.130 dólares de ingreso per cápita y 3.240, situación que también tienen los siete países de América Latina mencionados, que en términos de población, constituyen el 70% del subcontinente.

Por encima de este promedio, quedan tres pequeños países de la periferia europea, que también se incorporan a la UE: la isla de Chipre con 13.590, Eslovenia con 9.450 -el único país de la ex-Yugoslavia que ingresa-, y la pequeña isla de Malta con 9.270.

En el caso de América Latina, los países que quedan por debajo de los 3.000 dólares de ingreso per cápita, además de toda América Central, son Perú, la Argentina, Colombia, Paraguay, Ecuador y Bolivia.

Perú con 2.610 y la Argentina con 2.900, tienen un ingreso similar al de Turquía, con 2.659, el único país musulmán de la OTAN que aspira a formar parte de la UE.

Colombia con 2.180, Paraguay con 2.000 y Ecuador con 1.570, tienen ingresos per cápita similares a Bulgaria con 1.939 y Rumania con 1.901, países de Europa Oriental que no lograron calificar para incorporarse a la UE y todavía.

A su vez el ingreso per cápita de Bolivia, con 970 dólares es similar al de Ucrania, ex-república soviética que aspira a occidentalizarse, que tiene 845, mientras que el ingreso per cápita de Nicaragua con 410, está algo por debajo de otra ex-república soviética como Armenia, que tiene 596 dólares.

Este ejercicio, muestra ante todo que hay una similitud estructural entre América Latina y Europa Central y Oriental en términos de ingreso per cápita, en dos regiones del mundo, que si bien son la periferia de occidente pertenecen a él, por su cultura, historia y religión.

Son dos regiones a las cuales el impulso del desarrollo capitalista ha llegado con demora, no sólo en cuanto a tiempo sino también en lo que hace a intensidad.

Pero dentro del amplio y heterogéneo contexto que tiene tanto América Latina como Europa Central y Oriental, existen países que han logrado un mayor grado de inserción en el capitalismo globalizado que otras.

Los cuatro países del Visegrad (República Checa, Polonia Hungría y Eslovaquia) - el acuerdo comercial Centro-europeo-, han logrado un grado de inserción importante en la UE, tanto en lo económico como en lo político, destacándose que en noviembre del 2002 se realizó en Praga la cumbre de la OTAN de jefes de estado de la OTAN y que tres de ellos han participado con elementos militares en el conflicto de Irak.. Estos cuatro países, se corresponden por su ingreso per cápita a México, Chile, Brasil y Uruguay, en América Latina, los que más allá de las crisis coyunturales aparecen como los más desarrollados del continente.

La Argentina es un caso particular y la crisis que vivió en 2001 y 2002, lo ubica con un ingreso per cápita por debajo de la Europa Central y Oriental que se incorpora a la Unión Europea y en un nivel similar al de Turquía, aunque mantiene en otros indicadores niveles de desarrollo similares o superiores..

Los países de Europa Central y Oriental que están en la OTAN y se incorporan a la UE, tienen ingresos per cápita similares a los de América Latina, pero con dos diferencias a su favor.

La primera es que están en Europa, mientras que en América Latina la influencia dominante de los Estados Unidos, es muy sensible en México, Centro América y Caribe, pero se hace más débil en América del Sur, donde no está muy clara la estrategia de inserción en la economía mundial, - más allá del proyecto de ampollar el Mercosur al resto de la región,- como tiene México con el Nafta y Europa Central y Oriental con la incorporación a la UE.

La segunda, es que en estos países de Europa, si bien el ingreso per cápita es similar al de América Latina, la desigualdad social es mucho menor y en consecuencia también lo es la pobreza.

Ambas circunstancias, hacen hoy que partiendo de condiciones relativamente análogas para insertarse en el capitalismo globalizado, la Europa Central y Oriental tenga una perspectiva más clara que muchos países de América Latina en lo que hace a su relación con el mundo al comenzar el siglo XXI.

Rosendo Fraga
Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría

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