Al comenzar el siglo XXI, el mundo desarrollado da claros signos de giro hacia la derecha.
En los Estados Unidos, uno de cada tres norteamericanos hoy sostiene valores conservadores tanto en lo ideológico como en lo cultural y el 11 de septiembre ha acentuado este fenómeno. En el caso de Europa, las últimas elecciones muestran en forma coincidente el avance de la derecha e incluso de la ultra-derecha, con un claro retroceso de la social-democracia. Problemas como la inmigración, acentúan el giro conservador en el continente europeo.
Los países desarrollados de Asia no escapan a esta tendencia y el Japón pese a la prolongación de su crisis, continúa gobernado por una coalición conservadora.
Trece años después de la caída del Muro, el mundo desarrollado parece no sólo mantener sino profundizar el giro ideológico que marcó el final del siglo XX con el derrumbe del comunismo.
Pero hay dos regiones del mundo occidental, que hoy escapan a la tendencia: Europa Central y el Cono Sur de América.
El 14 y 15 de junio, en las elecciones de la República Checa, la social-democracia se impuso sobre el Partido Democrático Cívico del neoliberal Václav Klaus, aunque sin lograr la mayoría absoluta en el parlamento. Vladimir Spidla, el líder social-demócrata, pidió que tanto él como el titular del partido comunista y los demás que resultaron ganadores en las presentes elecciones, no sean excluidos de los cargos en el nuevo Parlamento, al haberse constituido en la tercera fuerza.
Cabe recordar que en setiembre del año pasado, en Polonia fue derrotado el Partido Solidaridad de Lech Walesa, llegando al poder una coalición social-demócrata, liderada por un ex-comunista.
En las recientes elecciones parlamentarias de Hungría, realizadas a comienzos de junio, también se impusieron los social-demócratas.
Estos tres países junto con Eslovaquia, integran el Visegrad. Son las cuatro naciones de Europa del Este, que tienen más avanzado su ingreso a la Unión Europea y salvo esta última, los otros tres ya están incorporados a la OTAN.
De ellos, sólo Eslovaquia mantiene un gobierno de centro-derecha pero no se descarta que en sus próximas elecciones retorne Meciar, el ex Primer Ministro anterior, que por estar enrolado en la izquierda, podría generarles problemas a sus vecinos interesados en el pronto ingreso de este país a la OTAN y a la Unión Europea.
En el Cono Sur de América y más específicamente en los cuatro países del Mercosur, se evidencia al promediar 2002 una tendencia similar a la registrada en los países del Visegrad.
Frente a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Brasil el próximo mes de octubre, los sondeos en forma coincidente, muestran que ganaría el candidato de la izquierda, el ex líder sindical metalúrgico Luis Ignacio Lula Da Silva, tras ocho años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, quien desarrolló una política económica neoliberal.
En la Argentina, los sondeos muestran que frente a las próximas elecciones presidenciales, Elisa Carrió, candidata de un frente de centro-izquierda, es la que está en primer lugar.
Respecto al Uruguay, la coalición de izquierda conocida como Frente Amplio está incrementando su intención de voto y las posibilidades de llegar al gobierno en la próxima elección presidencial.
A su vez Paraguay se debate en una fuerte crisis política y económica, mientras no parece fácil que el tradicional Partido Colorado, de orientación conservadora, por ahora sea desplazado del poder.
Hay algunas situaciones comunes, que podrían explicar esta particularidad político-ideológica en dos regiones del mundo muy alejadas entre sí, aunque ambas integren la cultura occidental.
La primera es que se trata de áreas periféricas y no centrales de Occidente, en las cuales las tendencias que predominan en los países centrales, pueden llegar más atenuadas. La segunda, es que los países del Visegrad en los noventa abandonaron drásticamente el comunismo y algo similar ocurrió en el Mercosur respecto al populismo. Tras una década de ferviente adhesión al modelo capitalista, el entusiasmo inicial se ha enfriado y el cambio pendular ahora pasa hacia el centro-izquierda.
Mientras en Estados Unidos y Europa se atenúa el sesgo impuesto por los demócratas y la tercera vía, dando paso a expresiones más conservadoras, en el Mercosur y el Visegrad, los ciclos parecieran darse con algunos años de demora. Cabe recordar cómo la revolución conservadora de Reagan y Thatcher de los ochenta, llegó a estas regiones recién en los noventa.
Pero entre ambas regiones hay diferencias. La primera es que en los países del Mercosur hay una crisis económica mucho más grave que en los del Visegrad, donde la estabilidad es mucho mayor. E incluso la República Checa es el único país que continúa creciendo económicamente en medio de la recesión generalizada europea.
La segunda, es que mientras los países de Europa Central mantienen una marcada tendencia hacia la integración con Europa pese al giro político que están dando, los del Mercosur no tienen el mismo tipo de posibilidad con los Estados Unidos o la UE.
La consecuencia es que un giro hacia el centro-izquierda en los países del Visegrad, genera menor incertidumbre económica que el mismo tipo de tendencia en el Mercosur y ello lo han confirmado tanto la reciente elección checa, como la que tendrá lugar en Brasil el próximo mes de octubre.
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